Yoga para Chicos

Yoga para Chicos

“Si los niños aprenden que su cuepor es su templo, van a saber respetarlo, agradecerlo y cuidarlo.”

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 Yoga para niños con Heidi Kuklin

Yoga para niños con Heidi Kuklin

Entrevistamos a Heidi Kuklin, Profesora de Yoga y Meditación para adultos y niños, y Terapeuta creativa, quien es Directora de Espacio Sinergia (www.espaciosinergia.com.ar). Nos compartió su valiosa experiencia de dar clases de  yoga a niños, centrándose en los beneficios de adentrarse a este mundo desde pequeños.

Nuestro agradecimiento  a  Heidi por habernos brindado su tiempo para esta charla.

  • Quisiéramos  conocer un poco más acerca de la práctica de yoga para niños, y que nos cuentes cómo es  tu experiencia como profesora.

Ante todo, gracias por convocarme. Empecé trabajando dando clases de teatro y expresión corporal para niños. Luego pasé a abocarme más a dar clases de yoga y meditación para adultos. Mis alumnos, que ya me conocían y confiaban en mí, me preguntaron si me interesaría dar clases para los chicos y así fue que me inicié. Empecé hace unos cinco años, dando clases a niños de 4 años. Después fui incorporando grupos de otras edades. 

  • ¿En qué consiste la práctica de yoga en niños?

En los niños, la clase es dinámica, no se sigue un esquema rígido. El objetivo es brindarles un espacio que los ayude a desarrollar su creatividad y conocer y conectar con su cuerpo, desde un lugar conciente y amable.

La didáctica consiste en introducirlos a esta disciplina a través de juegos y diferentes dinámicas,  por ejemplo, ir reconociendo las distintas partes corporales para que empiecen a tener conciencia de su propio cuerpo, incluyendo sus órganos, que puedan sentirlos, esto les abre más la auto percepción. También uso estímulos musicales, a veces cantamos mantras u otros cantos de sanación en otras lenguas, por ejemplo en sánscrito, también en español. A medida que se van familiarizando van avanzando cada vez más.

A partir de los 6-7 años se incorporan otras exigencias, se trabaja más la respiración, la alineación de las posturas, la meditación;  hablamos también sobre la importancia del agradecimiento, el orden, el compañerismo entre otros. Por ejemplo, en un “círculo de niños” puede surgir la pregunta de qué significa ser compañero, para ver cómo perciben ellos eso. Y realmente es muy interesante lo que surge. Es una edad en la que se van viendo las diferentes personalidades. Los chicos son muy sinceros y espontáneos en su forma de ser. También se busca que ellos puedan aprender a observar al otro, que lo puedan percibir y conectarse.

Se trabaja  acerca de la alimentación conciente, respecto de la importancia de comer frutas y verduras, limitar o reemplazar los azúcares refinados, para fortalecer el sistema inmunológico y disfrutar de una vida saludable. Les ofrezco meriendas sencillas con frutas, frutos secos y a veces algún postre “raw” o jugos naturales.

La práctica incluye trabajos de relajación, que está destinada al cuerpo físico, al cuerpo emocional, a la mente. Esta práctica es muy vital y reconfortante por que cuando dormimos no está relajado el cuerpo y acá realmente pueden descansar. Inclusive alguien muy ansioso aprende cómo relajarse. También hay ejercicios de respiración, pero aptos para niños. No les hago hacer técnicas muy exigentes como pranayamas; se van incorporando aprendizajes nuevos  pero muy de a poco. Las clases son súper cambiantes y eso les encanta. 

  • ¿A partir de qué edad se recomienda esta práctica?

 Desde los 4 años, antes son muy chicos. A partir de esa edad, se pueden comportar libremente.

  • Hay países donde se practica yoga en las escuelas primarias ¿Cuáles  son los beneficios de incorporar estas prácticas en edades tempranas?

Yo pienso que si a los chicos se les enseña yoga y meditación en las escuelas se podría ayudar a desarrollar más el potencial creativo y disminuir los niveles de ansiedad. Les ayuda a tener más conciencia y comprensión de su cuerpo,  lo cual lleva a que lo cuiden más de una manera natural, orgánica.

Si se incorporase un programa en las escuelas, en un espacio sin calificaciones, los ayudaría a tener mayor concentración, más perseverancia, que puedan sentirse más enérgicos y vitales. Comprenderían más sus emociones. Me parece importante brindarles herramientas a los chicos, principalmente herramientas creativas.

Los chicos hoy en día vienen con el formato del “éxito”. Tienen muchas exigencias y están expuestos a grandes cantidades de estímulos y condicionamientos sociales. Acá la idea es “desformatear” eso. El trabajo es muy sutil. El objetivo es ayudarlos a que puedan entender qué es relajarse, respirar bien, cuidar su cuerpo y su alimentación. Si el cuerpo está saludable, entonces las emociones también van a ser saludables. Si adquieren esa información de niños, me parece que es oro en polvo, ya que van a poder aplicarla después a medida que vayan creciendo sin esfuerzos.

Por ejemplo, el poder trabajar con la respiración ayuda a que se equilibren los excesos, puedan regularse las emociones, mejora los estados de tensión, los malestares, los desequilibrios. Por supuesto que es fundamental  que los padres acompañen esa evolución del niño.

  • ¿Creés que el inicio de la práctica en niños puede traer beneficios en otras etapas de la vida, como por ejemplo en la adolescencia?

Lo que pasa en la adolescencia es que, por lo general,  los jóvenes quieren y necesitan experimentar. Creo que con las prácticas de bienestar van a desarrollar otro tipo de conciencia, acerca de cómo cuidar y respetar su cuerpo. Si de niños aprenden que su cuerpo es su templo, van a poder aprender a agradecerlo, a cuidarlo y respetarlo más.

  • ¿Cuál sería la diferencia ente el yoga para niños y el yoga para adultos?

La diferencia principal con el yoga para adultos es que a los 4-5-6 años la clase es muy libre y didáctica: hay juegos, música, se canta, se colorea, se miran videos. En cambio en las prácticas para adultos, se esquematiza más la práctica. Las herramientas de autoconocimiento y meditación las suelo dar en un taller aparte.

En cambio los chicos tienen mucha espontaneidad y libertad, no se usan formatos tan estrictos, no están  con tantos condicionamientos.

  • ¿Qué  habría que tener en cuenta cuando un niño empieza a tomar clases de yoga? 

Inicialmente no pongo ninguna limitación, trato de ver si el niño está viniendo por motus propio o por obligación. Pienso que el niño tiene que elegir, le tiene que gustar la práctica, se tiene que sentir motivado. Eso generalmente se ve en la tercera clase. Si noto que el niño no se incorporó o no está a gusto, siempre hablo con los padres.

  • ¿Qué  es lo más importante a tener en cuenta cuando uno enseña yoga a niños? 

Es difícil enseñar a niños. Uno como docente tiene que estar muy atento, tener mucho amor y mucha conciencia de lo que uno dice y hace, tratar de ser una persona abierta para poder comprender aquello que el niño está ofreciendo. Creo que el trabajo con niños es  más completo, ya que incluye lo vivencial y lo teórico.

Cuando uno enseña, siempre es aprendiz, sobre todo con niños, es necesario volverse más receptivo. Esto implica una revisación continua de lo que uno hace.

My Nanny B.A, especialistas en selección, evaluación y capacitación de niñeras profesionales My Nanny Buenos Aires de la consultora Rodríguez Casey

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