Ayurveda: el arte de la Medicina por Robert Svoboda

El arte de la medicina. 
Por Robert Svoboda.

Una de las primeras cosas que aprendí fue que la medicina es una arte. Hasta entonces había sostenido la interpretación mecanicista de la vida en boga, aquella en la que el ser humano es esencialmente una maquina pensante, y la enfermedad y la salud problemas de ingeniería. El ayurveda me enseñó que, como en tantas otras artes, la terapia solo se convierte en curación cuando interviene un sanador. Los artesanos pintan cuadros, moldean vasijas o componen conciertos, pero sus productos carecen de vida a menos que, como artistas, sean capaces de insuflarla en sus creaciones. Ahora sé que la buena medicina es hija del matrimonio entre el arte y la ciencia.
La cocina es una ciencia, pero no se puede comparar un souflé cocinado científicamente con otro preparado por un chef experto. El chef puede no saber nada a cerca de la termodinámica de la preparación de alimentos, pero sabe cómo lograr que su comida sea exquisita al paladar humano. Un chef experimentado es un artista de la cocina. Un médico ayurvédico debes ser a la vez un buen cocinero y un doctor, porque la buena medicina se prepara como la buena comida. La cocina es una de las facetas del arte del ayurveda, y la terapia ayurvédica solo tiene éxito cuando el medico tiene hacia ella la misma disposición que un experto cocinero hacia un pastel de manzana. La armonía con la naturaleza proporciona esa disposición, permitiendo que el doctor se aproxime al ideal del médico como sanador intuitivo. El ayurveda no es acientífico; ha progresado más allá de la ciencia.
Desde el principio de los tiempos ningún médico a curado nunca a un paciente. Ninguno lo hará jamás, puesto que solo la naturaleza tiene la capacidad de curar. La función de los médicos no es hacer maravillas ni realizar milagros. El verdadero médico es un maestro que ayuda a sus pacientes a descubrir poco a poco sus problemas a todos los niveles. Los médicos están para emplear sus conocimientos de las enfermedades pasadas y las condiciones presentes del paciente en intuir las posibilidades futuras de curación y establecer una estrategia curativa para el individuo. Los verdaderos médicos dejan los milagros a la naturaleza, ofreciéndose ellos mismos como conductos a través de los cuales la naturaleza puede hacer funcionar su magia. Todos los médicos tienen la obligación inmutable de emplear la máxima energía en curar en todo momento a cualquier paciente, incluso durante los procedimientos de diagnóstico. 
Más que un sistema médico, el ayurveda es una forma de vida, una forma de cooperar con la naturaleza y vivir en armonía con ella. En ayurveda, salud significa armonía, y realmente no hay límite para el grado de armonía que uno puede alcanzar si se dedica a ello. Esta manera de vivir destaca la prevención frente a la curación, sin descuidar por ello esta última. Algunos se quejan de que el ayurveda actúa lentamente, pero a menudo la lentitud forma parte del remedio, especialmente hoy en día, en que muchos de nosotros padecemos de la enfermedad de la prisa. El ayurveda equilibra y rejuvenece el organismo, reduciendo su susceptibilidad y fortaleciendo su inmunidad para impedir el desarrollo de nuevas enfermedades.
En realidad los humanos no hemos cambiado mucho a lo largo de nuestra historia conocida. Nuestra tecnología es, sin duda, más avanzada pero nuestros cuerpos y mentes son casi idénticos a los de nuestros antepasados, que padecieron las mismas enfermedades y dieron muestras de las mismas admirables y despreciables cualidades que nosotros. La sucesión ininterrumpida de experiencia del ayurveda tiene mucho que contarnos hoy. Sus terapias, así como sus métodos para determinar la terapia adecuada para cada estado, han sido comprobados por miles y miles de médicos en millones y millones de pacientes. Sus teorías han resistido la prueba del tiempo.
En la antigüedad, cuando el ayurveda se estaba desarrollando, los humanos eran mucho menos capaces que ahora de dominar su entorno exterior. No tenían más remedio que confiar en la naturaleza. A falta de instrumentos complicados cultivaron sus capacidades intuitivas, y al vivir con estrecha relación con la naturaleza les resulto fácil determinar los efectos medicinales de las plantas, los animales y los minerales. Experimentaron en sí mismos y transmitieron sus observaciones a sus hijos. La recopilación de este conocimiento medico fue codificada hace mucho tiempo, formando el ayurveda.
Los antiguos se valieron de la mente humana para sus sistemas informáticos. Desarrollaron de tal modo sus capacidades de memorización que cada médico se convirtió en un almacén de copiosos datos médicos, y emplearon su bien aprovechada y refinada capacidad intuitiva para dirigir la terapia. Convirtieron el ayurveda en un arte curativo y determinaron que el objeto propio de un sistema medico fuese nada menos que la consecución de la inmortalidad.

 

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